Adolescentes y redes sociales

Publicado por Colegio Andel en

Facebook, Instagram, Twitter, Tik Tok, WhatsApp ya llevan bastante tiempo entre nosotros y parece que han venido para quedarse.

No cabe duda que han cambiado nuestra forma de relacionarnos, de interactuar unos con otros y de comunicarnos con amigos y desconocidos. Una nueva forma de comunicación que nos puede gustar más o menos pero no es mala en sí misma. 

Sin embargo, también hemos permitido a estas redes sociales invadir nuestra intimidad y les hemos dejado vía libre para que nos bombardeen con información, opiniones y doctrinas que van formando nuestro pensamiento y criterio.

Cuando ya hemos acumulado unos cuantos años y tenemos ya formados unos principios claros de actuación, está situación es problemática pero controlable, pero cuando hablamos de jóvenes y adolescentes que están en una etapa clave de su formación humana, este aspecto cobra una importancia tremenda.

Nos preocupamos mucho de la formación que reciben en el colegio, de los amigos que tienen, de los sitios a los que van e incluso de las películas o series que ven. Pienso que también deberíamos tener en cuenta lo que unos desconocidos de la costa oeste de Estados Unidos decidan qué ven o no ven nuestros hijos en las redes sociales.

Este es, en mi opinión, el riesgo más grande del uso de las redes sociales aunque también el más sutil y, por tanto, algo a lo que quizá no damos demasiada importancia. Pero la tiene y, como padres, tenemos que estar al tanto de esta situación.

Hace unos días pude ver el documental “El dilema social”, algo que os recomiendo que también hagáis junto con vuestros hijos adolescentes. Es un documental entretenido, bien hecho y esclarecedor.

Entre todo lo que se comenta me quedo con dos aspectos. El primero, el diseño. El objetivo, diría que el único objetivo de estas redes sociales, es que los usuarios estén el máximo tiempo posible conectados, pues de esa manera generan más beneficio a través de la publicidad. Es decir, provocan adicción y las adicciones, en general, no son recomendables.

Y el segundo aspecto es la polarización del individuo y de la sociedad. Para mantener conectados a los usuarios, se les muestran contenidos que los enganchen, que estén acordes con su forma de pensar, provocando una pérdida cada vez mayor de pensamiento crítico.

El uso indiscriminado de las redes sociales provoca también otros problemas más conocidos: pérdida del sentido de la realidad, falta de sueño, problemas de autoestima, y muchos más que se siguen estudiando y analizando. En futuros artículos hablaremos de estos problemas y de posibles soluciones y maneras de actuar frente a las redes sociales.

Las redes sociales han venido para quedarse y, aunque son una herramienta de trabajo, de socialización y de convivencia maravillosa, tenemos que ser conscientes de los riesgos que implica su uso, en concreto su uso desmedido y tomar las medidas oportunas. 


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